Hablar de “La Máquina del Tempo” es hablar de uno de los proyectos más emocionantes, más completos y con más cariño que hayamos realizado en el centro. Ya sólo el mero hecho de hablar de ello me trae unos recuerdos que son difíciles de explicar, ya que cualquier adjetivo que pudiera utilizar me parece que se quedaría pequeño ante tal avalancha de sensaciones.
Para ponernos un poco en situación decir que el proyecto surgió como una idea entre todo el personal del centro para realizar una actividad motivadora que pudiera integrar a todos los alumnos y con la cual se pudieran conseguir infinidad de objetivos en gran cantidad de ámbitos: artísticos, logopédicos, plásticos, musicales, sociales, actitudinales, conductuales… Utilizando la música, el arte y la creatividad como herramientas principales para llegar a las metas que nos habíamos propuesto, que siempre es el desarrollo integral de la personalidad de nuestros alumnos.
Así, decidimos elaborar un musical didáctico que fuera original y divertido, que combinara el teatro y la música y que pudiéramos compartir con las familias y los alumnos de otros centros mediante diversas representaciones en el Auditorio “López Torres”.
El argumento de la obra sería el siguiente:
“Sebas, un chico de Tomelloso que trabajaba vendiendo melones en el mercadillo y al que no le gustaba mucho la música, se despierta un día en su habitación después de un sueño precioso, y se da cuenta que ha aparecido en ella casi por arte de magia un artilugio bastante raro que se hace llamar Máquina del Tempo.
La Máquina del Tempo transportará a Sebas a distintas épocas de la música del s.XX, y conocerá con gran sorpresa a grandes artistas de la talla de Gene Kelly, Elvis Presley, John Lennon, John Travolta ,Michael Jackson y otros muchos, con los cuales conversará y disfrutará de actuaciones musicales de leyenda como “El Rock de la cárcel”, “ Grease”, “Cantando bajo la lluvia”, “Thriller”, “ Hijo de la Luna” y otras muchas.
Estos viajes por el Tempo musical llevarán a Sebas a reflexionar y darse cuenta de la importancia que puede llegar a tener la música en los sentimientos y emociones de las personas, ya que es algo que nos puede ayudar y que siempre nos acompaña a lo largo de nuestras vidas”.
Las representaciones en el Auditorio fueron un gran éxito y la experiencia nos permitió conseguir todos los objetivos que nos habíamos propuesto, superando incluso nuestras propias expectativas. Nos permitió multiplicar por muchos enteros nuestra confianza en nosotros mismos, romper con barreras de introversión y complejos de inferioridad, integrar a toda la comunidad educativa y mostrar a la sociedad que ESTAMOS AHÍ y que debemos de dejar de centrarnos en nuestras discapacidades para que puedan aflorar y crecer nuestras múltiples capacidades. Muchas tan importantes e interesantes como la capacidad de expresar, de superarse, de comunicar, de compartir, de emocionar, de hacer sentir… Infinitas a mi parecer.

Fue como un “destape”. Un punto de inflexión en cuanto a las expectativas que se puede tener del trabajo con nuestros chicos, algo que se proyecta en ellos y les hace crecer. Algo que se puede ver día a día en las clases. Alumnos que antes tenías que convencer para que pudieran expresarse o actuar en una coreografía o un teatro, ahora, antes incluso de proponerles algo, ya están preguntando cuando vamos a ir al teatro o cuando vamos a hacer un karaoke o cuando vamos a preparar una coreografía o un número artístico ¿Por qué? Porque tienen confianza y están motivados, saben que pueden ser protagonistas y el aplauso de los suyos es su mejor refuerzo. Hay muy pocas cosas que tengan tanto valor para el desarrollo de su persona. Es algo INCALCULABLE.
Me acuerdo sobre todo de una anécdota del primer día que actuamos, era un 29 de Mayo y coincidimos José y yo en la cafetería de debajo de mi casa. José es un ATE del centro que hacía de Sebas en la obra y que aprovecho para saludar desde aquí, un profesional y una persona excepcional dónde las haya. Eran las ocho menos cuarto de la mañana y al cole teníamos que ir a las 9 y media, pero ninguno habíamos dormido mucho y nos habíamos encontrado allí de casualidad y estuvimos hablando de todo los esfuerzos y todo el trabajo que había supuesto para todos el poder llegar a un momento como ese.
Fue un día para recordar, interpretaron todos su papel de manera magistral, se comportaron como auténticos profesionales, le pusieron pasión, se crecieron en el escenario, bailaron, se divirtieron y divirtieron y emocionaron a un público que estuvo maravilloso.
No os podéis imaginar las caras de nuestros chicos cuando salieron a saludar y se vieron aplaudidos y de qué manera, por toda esa gente. Pasaron del miedo y los nervios de la actuación a querer actuar todos los días, su autoestima estaba por las nubes y los complejos de inferioridad los habíamos dejado aparcados, bien aparcados. El júbilo del autobús de vuelta al colegio y del comedor después de la actuación creo que no lo olvidará nadie, ni ellos, ni nosotros. La totalidad de objetivos que nos habíamos planteado se habían conseguido y verlos así de contentos fue una auténtica “pasada”.
Las siguientes actuaciones fueron un reflejo de la primera y los familiares y el público estuvieron de pie aplaudiendo a los chicos cerca de 15 minutos, no hay duda que se lo merecían.
Es una pena que no os pueda poner el vídeo completo, ya que me faltan algunas autorizaciones de chicos que ya no están. Pero a lo largo de la entrada os voy dejando fotos y algunas de las coreografías. Si alguien está interesado en verlo completo o echarle un vistazo a la memoria del proyecto, que consta de 50 páginas dónde se detallan todos los objetivos, grupos de trabajo, participantes, coreografías, metodología, temporalización… Se puede poner en contacto conmigo sin ningún problema.
Decir que como broche final, por este proyecto fuimos galardonados por el Ministerio de Cultura con un “Premio Crearte” a nivel nacional, por el cual nuestro centro pasó a tener la distinción de “Centro Educativo Creativo” y recibimos 10.000 euros, con los cuales montamos nuestro propio teatro.
Sé que me estoy enrollando, pero creo que un trabajo así bien merece que os robe un poco de vuestro tiempo.
Bueno, sólo decir que me figuro que cada persona que estuvo allí se guardará su momento más intenso en algún lugar. Yo tengo el mío y lo disfruto en muchas ocasiones, pero no es ni la mitad de lo que se siente cuando sabes que todos los alumnos del colegio “Ponce de León”, a pesar del paso del tiempo, también tienen el suyo grabado dónde de verdad importa.