La música puede servir como un elemento de comunicación e interacción con los niños autistas. Psiquiatras y neurólogos utilizan la composición sinfónica para tratar el autismo. Muchos especialistas aseguran que el sonido musical llega a áreas del cerebro que el lenguaje no puede alcanzar.
Las sonatas de Mozart son un reconocido equilibrante neurofisiológico y forman parte del tratamiento de niños con parálisis cerebral y autismo; las canciones tradicionales se utilizan para estimular la memoria; y el canto gregoriano ya suena en las consultas de muchos psiquiatras, neonatólogos y cardiólogos.
Pienso que la música nos lleva a rincones emocionales de nuestro cerebro que el lenguaje no puede abordar y eso debemos aprovecharlo para establecer conexión, interacción y comunicación con nuestros alumnos.
¿Habéis oido alguna vez hablar del efecto Mozart? La música de Mozart es la que se considera que da mejores resultados, ya que es fácilmente comprensible, vitalista y se acompasa muy bien con los ritmos fisiológicos y neurovegetativos de un niño, sobre todo las sonatas. Hay muchos artículos que dicen que es capaz de restablecer en el ser humano la armonía perdida y un estudio publicado por la revista Nature demostró que la sonata 448 de Mozart modifica la respuesta de un enfermo en coma y puede normalizar una crisis epiléptica. De ahí el nombre de efecto Mozart. Ahí os dejo un pequeño fragmento.
En el colegio, el curso pasado, Nuria, que es la maestra de nuestros alumnos más campeones (más afectados) y yo estuvimos trabajando cada semana o cada dos semanas con música del barroco, clasicismo, romanticismo… Y sí que percibimos algunas diferencias en sus reacciones dependiendo del tipo de música. La música de Bach era como más creativa, estaban más despiertos para sus pinturas artísticas, la de Mozart les aportaba más equilibrio, el Romanticismo nos resultó más estimulante…
Es difícil determinar las conclusiones de una manera eficaz y determinante, habría que hacer un estudio más constante e individualizado con los chicos para saber exactamente si el estímulo que estás utilizando le provoca cierta reacción y no es otro aspecto de lo que sucede en el aula o en su mundo interno.
A parte de la composición sinfónica son muy importantes las canciones personales, las canciones que han sido importantes en la vida del alumno desde antes de nacer. Lo primero que aprendes en la vida es lo último que olvidas y con la música sucede igual. Las canciones de cada persona conectan con sus emociones y se guardan almacenadas en el cerebro. Si recuperas esas canciones, conectas con las emociones del alumno y puedes desbloquearlas. Esos bloqueos van de la mano de muchas enfermedades y son muchas veces los que impiden nuestra interacción y nuestra comunicación.
En el cole se trabaja mucho con las canciones personales de cada uno y la música es sólo un medio que empleamos para conectar con sus emociones y romper barreras en los chicos. Os puedo asegurar que esto sí funciona de manera eficaz, porque se crea un vínculo de interacción y comunicación que muchas veces es sorprendente.
Aquí tenéis algún ejemplo del trabajo de esa conexión, tanto con melodías como con canciones sencillas, tomando el piano y otros instrumentos como intermediarios. Es un trabajo para chicos no sólo autistas sino también con otras capacidades. No nos gusta hacer distinciones o poner etiquetas, sólo nos importa lo que podemos hacer.