Los cuentos sonoros y sensoriales son una forma excelente de motivar a los alumnos para que se mantengan activos y atentos a lo que sucede en el aula. Para promover su atención es importante aplicarles color a través de la caracterización oportuna de los personajes ( gorros, pañuelos, pelucas, trajes…).
A través de los cuentos se les pueden presentar los estímulos sonoros o timbres instrumentales que nos interesen, asociando los personajes o acciones a los instrumentos. Por ejemplo: el agua- palo de lluvia; un elefante- pandero; pájaro-flauta; aviso- campana; construir una casa- las claves...
Los personajes pueden tener diversos tipos de voces: graves, agudas, afectadas por la vejez , de niña pequeña, de ratón bobo… Además podemos recrear situaciones o paisajes muy sonoros e incluso ruidosos y otros que suceden en un ambiente sosegado dónde predomina la tranquilidad y el silencio.
Por ello, a través de los cuentos se trabajan cosas tan importantes como las cualidades del sonido ( altura, duración, intensidad y timbre) y principios fundamentales en nuestros alumnos como son el contraste, el equilibrio, la naturalización, el tiempo de latencia…
Los temas son infinitos: payasos, hormigas, el invierno, brujas,duendes, gnomos, guerreros,la primavera, princesas, reyes... Tantos como lugares a los que nos pueda llevar nuestra imaginación.
Para aplicarles variedad y creatividad es bueno que, además de los estímulos sonoros, se trabaje con otros estímulos sensoriales ( visuales, táctiles, olfativos y gustativos). Por ejemplo: una nube- tocar algo esponjoso; arco iris- pañuelos de colores; las abejas- saborear la miel; primavera- aroma de flores frescas…
También es una forma de que nuestros alumnos mayores se sientan protagonistas contándoles un cuento a los chicos de infantil, siendo muy interesante ese trabajo conjunto, ya que son ellos los encargados de que los pequeños perciban los estímulos y se adentren en la historia. Este tipo de relaciones tiene muchos beneficios para todos ellos.
Es muy importante que un cuento tenga el ritmo y la dinámica adecuada y que no esté sobrecargado de estímulos para que los alumnos los puedan percibir de la mejor forma posible, estructurados y no de una manera desorganizada.
En clase lo pasamos muy bien con los cuentos. El profesor de música hace mucho el ridículo pero los alumnos ya lo conocen y de momento lo aceptan como es.
Muchas gracias a Belén, Carmen, Juli, Nuria, Ana Rosa, María José,Ester, Conchi,… que son las que, siguiendo el rollo a este personaje, hacen que en clase se cree una dinámica de trabajo que nos permita adentrarnos en la historia, divertirnos y progresar con nuestros alumnos, entre dramatizaciones y risas ¡Y es que somos gente con mucho cuento! ¡Ahí tenéis algunas fotos de nuestras clases cuentistas!